Mensajes Líderes del Area
La Casa del Señor
Por el élder Claudio D. Zivic
Primer Consejero del Área Sudamérica Sur
"Qué felices somos cuando el Señor nos bendice con un nuevo templo, pero debemos darnos cuenta que nuestra responsabilidad aumenta: Él nos pide que le demostremos nuestro agradecimiento haciendo la parte que nos corresponde."
En enero del año 1979, poco tiempo después de la dedicación del templo de San Pablo, Brasil (30 de octubre de 1978), mi esposa y yo decidimos viajar con nuestros tres pequeños hijos (ahora tenemos 5) para poder hacer nuestros convenios personales y sellarnos como familia por la eternidad. Recuerdo el momento tan especial cuando, después de un cansador viaje que realizamos con nuestro propio coche, divisamos el hermoso templo. El corazón nos comenzó a latir muy fuerte, habíamos llegado, estábamos allí parados en sus jardines, admirando su hermosura y ante la realidad de que en pocas horas nuestra familia sería eterna.
Lo que se siente al entrar al templo es algo difícil de expresar; tal como son las cosas del espíritu, uno se transforma. Todos están allí vestidos de blanco, su apariencia es pura, su trato lleno de amor y dulzura. Realmente impresiona, lo hace temblar, uno llega a experimentar un poco lo que será la vida con nuestro Padre Celestial y Jesucristo. Al estar allí y participar de Sus santos convenios, uno desea mejorar, purificarse, santificarse, olvidar las cosas del mundo.

Luego de efectuar la ordenanza del casamiento nos trajeron a nuestros tres pequeños hijos, vestidos de blanco. ¡Qué emoción! No podíamos parar de llorar. Todos tomados de las manos fuimos sellados por tiempo y por toda la eternidad y nos vimos proyectados en los espejos como una familia eterna. ¡Qué maravillosa experiencia! ¡Cómo expresar lo que se siente!, realmente hay que vivirlo. No tengo palabras para describir los sentimientos tan especiales y profundos que invadieron nuestras mentes y corazones al efectuar esas ordenanzas.
Esa experiencia memorable no ha quedado grabada sólo en nuestras mentes y corazones, sino también en los libros del Señor. Fue un momento triste cuando tuvimos que regresar. No teníamos ningún templo cerca de nuestro hogar. Cómo anhelábamos estar en el lugar de aquéllos que tenían la oportunidad de tener ese santo lugar cerca de sus hogares.
-align: justify;" width="84%">El tiempo pasó y llegó el día en que se dio la noticia de la construcción del templo de Argentina el cual fue dedicado el 17 de enero de 1986; el sueño que siempre tuvimos se convirtió en realidad.

Luego, el presidente Hinckley, estando de viaje por la región de El Paso, Texas, en la frontera mejicana, recibió la revelación de comenzar con la construcción de los templos pequeños. Estas hermosas Casas del Señor comenzaron a esparcirse a través de todo el mundo. En los últimos diez años, comenzando con la dedicación del templo de Anchorage, Alaska, el 9 de enero de 1999 (número 54), se dedicaron 75 templos. Actualmente existen 18 templos más anunciados o en construcción, incluyendo hasta el de Trujillo, Perú, el cual se anunció oficialmente el 26 de noviembre de 2008. Haciendo un total de 146 templos.
Malaquías, un profeta del Antiguo Testamento que escribió y profetizó aproximadamente en el año 430 a.C., dijo:
Templo de Buenos Aires - Argentina< ;/div>
“He aquí, yo os envío el profeta Elías, antes que venga el día de Jehová, grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición” (Malaquías 4: 5-6). “
El profeta José Smith dijo que Elías el profeta poseía el poder para sellar, poder que corresponde al Sacerdocio de Melquisedec, y que fue el último profeta que lo tuvo antes de la época de Jesucristo. Elías apareció en el Monte de la Transfiguración, acompañado de Moisés, y confirió las llaves del sacerdocio a Pedro, Santiago y Juan (Mateo 17:3). Apareció nuevamente, en compañía de Moisés y de otros, el 3 de abril de 1836, en el Templo de Kirtland, Ohio, y confirió las mismas llaves a José Smith y a Oliver Cowdery." (D. y C. 110: 13-16) (GEE página 59)
Testifico que la profecía de Malaquías se ha cumplido. Tenemos las llaves para llevar a cabo la obra en los “Santos Templos”.
Uno de nuestros enfoques en el Área Sudamérica Sur es trabajar con la prioridad profética de aumentar las ordenanzas del templo. Tenemos la bendición de tener tres templos en nuestra Área y uno anunciado para Córdoba. Hemos recibido la comisión de Dios de administrar en ellos las ordenanzas salvadoras y exaltadoras en bien de los vivos así como de los muertos.
Templo de Montevideo -Uruguay
Templo de Asunción - Paraguay
¿Qué ocurriría si no se administrasen esas ordenanzas?
El profeta José Smith dijo:
“Todos los hombres que lleguen a ser herederos de Dios y c oherederos con Jesucristo tendrán que recibir la plenitud de las ordenanzas de Su reino; y los que no quieran recibir todas las ordenanzas no alcanzarán la plenitud de esa gloria” (Enseñanzas de los Presidente de la Iglesia- José Smith- Página 445)
La instrucción es terminante, no existe otra opción, si no recibimos esas ordenanzas no podremos recibir lo máximo que el Señor tiene preparado para nosotros.
Como parte de la oración dedicatoria del templo de Kirtland, que el profeta José Smith recibió por revelación y que luego quedó registrada en la sección 109 de Doctrina y Convenios, el profeta oró:
“Te rogamos , Padre Santo, que tus siervos salgan de esta casa armados con tu poder, y que tu nombre esté sobre ellos, y los rodee tu gloria, y tus ángeles los guarden; y que de este sitio lleven nuevas sumamente grandes y gloriosas, en verdad, hasta los cabos de la tierra, a fin de que sepan que ésta es tu obra y que has extendido tu mano para cumplir lo que has hablado por boca de los profetas tocante a los últimos días”.

Testifico que las profecías expresadas por el profeta José Smith se están cumpliendo. Los profetas de la actualidad utilizan los templos para armarse con Su poder, tomando en esos lugares sagrados las decisiones inspiradas que afectan el desarrollo de la obra en todo el mundo. También cada uno de nosotros podemos utilizar el templo con ese propósito para cumplir más eficazmente con la mayordomía que tenemos.
Asimismo, aquellos que ya hemos entrado al templo, podemos bendecir a aquellos que han fallecido sin haber tenido la oportunidad de hacer los convenios mientras vivían. La única manera de cumplir con esta responsabilidad es ir al templo.
Esa misma felicidad que sentimos con mi esposa cuando entramos por primera vez, seguramente es la que experimentan aquellos que reciben las ordenanzas vicariamente.

La historia del comienzo de la construcción del templo de Lago Salado ha sido de enseñanza e inspiración para mí. Después de trabajar durante nueve años en la construcción de dicho templo, tuvieron que tapar los cimientos ante la llegada del ejército de los E.E.U.U. para sofocar una supuesta rebelión en Utah, por una interpretación completamente errada de los hechos, basada en viles calumnias.

Al llegar, encontraron un terreno arado y cercado y se llegó a un arreglo pacífico entre el ejército y el pueblo. Al sacar la tierra, un año después, encontraron que los bloques de granito de los cimientos estaban rajados.
El arquitecto dudaba que esos cimientos pudiesen mantener la estructura del templo. El presidente Brigham Young pidió que lo dejasen solo. Él se quedaría hasta recibir la confirmación del Señor de lo que debía hacer.

El élder Wilford Woodruff fue a verlo y le dijo que varios de los entendidos le dijeron que debían hacer los cimientos con bloques de granito cortados de la misma medida.
El élder Woodruff agregó: “Me temo presidente que tendremos que levantar todos los cimientos”. El presidente Young exclamó: “Nos llevó nueve años de trabajo. A nuestros hombres se les congelaron las manos y los pies mientras trabajaban con lluvia y viento, la tarea fue sobrehumana. Pero sé que este templo debe permanecer durante el milenio. Muchas generaciones tomarán sus investiduras aquí” El profeta del Señor había tomado la decisión: “Levantaremos los cimientos y comenzaremos de nuevo”.

Esta extraordinaria fe y determinación manifestada por el profeta Brigham Young es la que nos debe mover para hacer lo que nos corresponde como miembros de la Iglesia de Jesucristo. Nos sentimos conmovidos, como Presidencia de Área, por la fidelidad de muchos miembros de la Iglesia, quienes tienen muy claramente en sus mentes la importancia de trabajar en los templos, pero aún podemos hacer más, especialmente aquellas estacas que se encuentran próximas a los templos.
Desafío a los que no tienen su recomendación para el templo para que eliminen de sus vidas aquellos cimientos inadecuados y “comiencen de nuevo”.

Qué felices somos cuando el Señor nos bendice con un nuevo templo, pero debemos darnos cuenta que nuestra responsabilidad aumenta: Él nos pide que le demostremos nuestro agradecimiento haciendo la parte que nos corresponde.

"Lo que se siente al entrar al templo es algo difícil de expresar; tal como son las cosas del espíritu, uno se transforma."
Ruego que nuestras vidas puedan centrarse en los convenios del templo, renovando los mismos con la mayor frecuencia posible, para nuestro beneficio y para aquellos que se encuentran en el mundo de los espíritus.
Testifico que es un mandato de Dios el tener templos; los mismos no fueron construidos por voluntad de los hombres.
Esos edificios, a los cuales también llamamos “La Casa del Señor”, seguirán construyéndose de acuerdo con la voluntad de Dios. Que podamos tener en nuestras mentes la solemnidad de la eternidad, lo cual nos permitirá percibir el profundo significado de los templos, y nos animará a redoblar nuestros esfuerzos para hacer la obra que nuestro Padre Celestial y Jesucristo esperan que realicemos.
Testifico que, si lo hacemos, seremos más bendecidos como individuos, como familias y como pueblo. Muchos milagros veremos en el Área Sudamérica Sur a través de un mayor trabajo en “Sus Sagrados Templos”, lo testifico, como uno de Sus testigos. En el nombre de Jesucristo. Amén.
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