Mensajes Líderes del Area

El Gran Rescate continúa
Élder Marcos A. Aidukaitis

Segundo Consejero del Área Sudamérica Sur

"Me fascinan las historias de los pioneros. Deseo tener también la fe, el coraje, la persistencia, el amor y tantos otros atributos que ellos tuvieron. Creo que sus ejemplos nos deben servir de inspiración a todos nosotros."

Me fascinan las historias de los pioneros. Deseo tener también la fe, el coraje, la persistencia, el amor y tantos otros atributos que ellos tuvieron. Creo que sus ejemplos nos deben servir de inspiración a todos nosotros.
Piensen en la disposición necesaria para caminar una distancia de más de 2000 km. Pero la distancia no es todo. Imaginen hacer el trayecto con poca comida, con frio inferior a los 10° bajo cero, mucha nieve, barrio y vientos cortantes.
Respeto a los pioneros que tuvieron tal fe y coraje para atravesar las planicies en esas condiciones y así se aseguraron que el evangelio restaurado no fuese retirado nuevamente de la tierra. Espero poder ser merecedor de vivir con esas personas tan buenas un día.

Entre los grupos que atravesaron las planicies, las compañías de carros de manos de Willie y Martin, parecen haber sufrido más que las otras. Eran conocidas como compañías de carros de mano porque no había carretas entre ellos y las personas cargaban sus escasas pertenencias en carros de manos empujados por ellos mismos, sin el auxilio de animales, durante todo el trayecto.
Estas dos compañías partieron muy avanzado el año y el crudo invierno llegó mucho antes de lo esperado. Durante el viaje hubo muchas muertes.

Cuando Brigham Young supo de sus dificultades, hizo un pedido enérgico a los miembros de la iglesia durante la conferencia de octubre de 1856 para que los hombres aptos prepararan carretas abastecidas con alimento y partiesen inmediatamente para rescatar a los que estaban presos por la nieve, en una situación desesperada, camino a Lago Salado.
Uno de los buenos hombres que inmediatamente respondieron el pedido del profeta se llamaba Reddick Newton Allred. Él preparó su carreta y salió inmediatamente. En el camino al rescate una fuerte tormenta de nieve cayó sobre el equipo de rescate. El hermano Grant, capitán del equipo de socorro, ordenó a algunos hombres que permanecieran acampados en el lugar donde se encontraban y esperaran mientras un grupo menor seguiría adelante al encuentro de los que estaban en dificultades. El capitán Grant siguió al frente a pesar de las terribles condiciones del tiempo y el hermano Allred permaneció cuidando los víveres.
La situación empeoraba tremendamente a medida que el temporal se agravaba y el frío se volvía más intenso. Las condiciones se tornaron tan desesperantes que alguno de los propios miembros del equipo de rescate, que habían permanecido acampados con el hermano Allred, temiendo que sus propias vidas estuvieran en peligro, tomaron la triste decisión de dar la media vuelta y regresar a Lago Salado.
Entretanto, el Hermano Reddick Allred, uno de los que había sido ordenado permanecer acampado, se rehusó a desistir.
Su argumento era que el profeta Brigham Young les había llamado para realizar el rescate, y que su líder inmediato, el Capitán Grant les había ordenado que permanecieran en el lugar. Él no se iría sin cumplir con su misión.
Respecto a esto, los otros hermanos que volvieron a Lago Salado llevaron consigo carretas llenas de víveres. Lo más trágico fue que a medida que regresaban a Lago Salado, encontraron a otros que iban camino al rescate y los convencieron a que regresaran también, sugiriendo que ya no valía la pena seguir. La influencia de estos hermanos hizo que otras 77 carretas dieran la media vuelta y regresaran.

Cuando Brigham Young supo lo que había pasado, les ordenó nuevamente que regresaran al rescate, y así lo hicieron.
Pero esta pérdida de tiempo costó la vida de muchos. Cuando la compañía de Willie finalmente llegó al lugar del campamento del grupo de rescate, fue el hermano Reddick Allred quien los estaba esperando con las carretas que había conseguido retener y guardar diligentemente. Su persistencia y lealtad a sus líderes fueron fundamentales para la salvación de una muerte segura para muchos.
Quiero tener una fe semejante a la de Reddick Allred. No quiero desistir jamás de lo que se espera que yo haga.
Deseo que todos seamos como él y que jamás desistamos del rescate de nuestros hermanos, aunque parezca que nuestra persistencia no haga una diferencia. No abandonemos a nuestros hermanos que buscan socorro, aunque sea necesario que renunciemos a nuestra propia comodidad.

Si hacemos esto, alcanzaremos los milagros que buscamos en nuestra área y en nuestras vidas personales. Alcanzaremos un aumento significativo en la cantidad de ordenanzas realizadas en los templos, y seremos más fieles en la observancia de todos los mandamientos, incluyendo el pago de un diezmo íntegro, ofrendas generosas y ayunos frecuentes. Realizaremos el trabajo misional con gran vigor en nuestras unidades, y duplicaremos la cantidad de bautismos de conversos, a medida que practiquemos los principios enseñados en Predicad Mi Evangelio, estableciendo el Reino de Dios con gran pujanza en nuestra área. A medida que seamos como el hermano Reddick Allred, seremos completamente obedientes, y no daremos media vuelta jamás, hasta que alcancemos nuestros objetivos. Haremos la diferencia al final.

El gran rescate continúa. Esta vez puede ser que el frío no amenace la vida de nuestros hermanos sino que sean otras artimañas del mundo. La preocupación puede no ser un cuerpo escuálido muriendo de frío en medio de la nieve, sino un espíritu perdiendo la vida eterna.

Precisamos ser todos como este gran pionero. No importa nuestra condición personal. Nuestro amor por nuestros hermanos es más fuerte que las conveniencias de la vida, y no descansaremos hasta que el último sea rescatado.Creo que podemos realizar este milagro, porque está es la obra de Dios, y Él está de nuestro lado. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Tragedy and Triumph, de Howard K. Bangerter y Cory W. Bangerter
Remember, de los Miembros de la Estaca de Riverton Wyoming